El bajo astral es el séptimo y más denso de los siete subplanos del mundo astral. Esta dimensión está llena de energías negativas, entidades oscuras y sombras de almas atormentadas. Es un lugar donde pululan espíritus de suicidas, asesinos, violadores, magos negros y otras entidades que se alimentan de vibraciones bajas y destructivas.
El plano astral, en general, es una dimensión que interpenetra nuestra realidad física. Todo en el universo vibra, y estas vibraciones determinan en qué subplano astral nos encontramos. Mientras que los subplanos superiores están asociados con energías elevadas y positivas, el bajo astral es un lugar de sufrimiento, confusión y oscuridad.

Los habitantes del bajo astral
El bajo astral está poblado por una variedad de entidades y energías negativas. Algunos de sus habitantes más notables incluyen:
1. Las sombras
Las sombras son versiones oscuras de personas que, en vida, estuvieron dominadas por bajas pasiones como el alcoholismo, la violencia, la envidia o la adicción al sexo. Cuando el ego superior de una persona abandona el cuerpo astral después de la muerte, este cuerpo astral puede no desintegrarse si está demasiado vitalizado por energías negativas. Estas sombras conservan parte de los recuerdos y pensamientos del individuo, pero actúan de manera parasitaria, alimentándose de miedos y emociones negativas para prolongar su existencia.
2. Los cascarones
Los cascarones son cadáveres astrales que quedan después de la muerte. Existen dos tipos:
- Cascarón astral: Un cuerpo astral sin conciencia que puede ser animado por médiums o hechiceros para engañar a los vivos.
- Cascarón etérico: El residuo del cuerpo etérico después de la muerte física, menos peligroso que el cascarón astral.
3. Cascarones vitalizados
Estas entidades son creadas a través de formas de pensamiento malintencionadas, como en rituales de magia negra. Pueden ser extremadamente peligrosas, incluso capaces de causar la muerte. Sin embargo, crear estas entidades conlleva un karma extremadamente negativo.
4. Animales astrales
Los animales más evolucionados, como perros, delfines y monos, también tienen cuerpos astrales. En el bajo astral, estos animales pueden manifestarse como fantasmas llenos de odio y terror, especialmente si murieron en mataderos o situaciones traumáticas.
5. Suicidas y víctimas de accidentes
Las personas que mueren por suicidio o accidentes pueden quedar atrapadas en el bajo astral, especialmente si tenían una naturaleza moral negativa. Estas almas suelen experimentar angustia y confusión hasta que se cumple el tiempo que debían haber vivido.
6. Vampiros y lobos astrales
Estas entidades son almas que se niegan a abandonar la Tierra y drenan la energía vital de los vivos. Los lobos astrales son particularmente peligrosos, ya que en vida fueron personas malvadas con un gran poder oscuro.
7. Magos negros y sus discípulos
Los magos negros son las entidades más poderosas del bajo astral. Pueden estar allí temporalmente a través de viajes astrales o permanentemente después de la muerte. Utilizan su conocimiento de la magia negra para manipular y parasitar a los vivos.
Cómo protegerse del bajo astral
El bajo astral puede influir en nuestra realidad, especialmente a través de la magia negra y las entidades oscuras. Aquí tienes algunas formas de protegerte:
- Rituales de protección: Usa amuletos, sahumerios y campanas de plata para limpiar tu entorno de energías negativas.
- Elevar las vibraciones: Practica la meditación, escucha música elevada y rodéate de aromas como incienso o lavanda.
- Oración y espiritualidad: Acércate a Dios o a tus guías espirituales para fortalecer tu aura y hacerte inmune a las energías negativas.
- Mejora tu conducta: Vivir de manera ética y espiritualizada fortalece tu aura y te protege de influencias oscuras.
El bajo astral es una dimensión compleja y peligrosa, pero comprender sus mecanismos y habitantes nos permite protegernos de sus influencias. Elevar nuestras vibraciones, practicar rituales de protección y vivir de manera consciente son las mejores herramientas para evitar caer en sus trampas. Recuerda que, aunque el bajo astral puede parecer aterrador, es solo una etapa de tránsito en el viaje del alma hacia planos más elevados.
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